jueves, 9 de julio de 2009

Don Juan 20 años después


Esa puede ser la premisa de la película. La decadencia de un arquetipo de Don Juan, 20 años después consumido por la indeferencia en sus emociones. Viendo pasar la vida en su cómodo sofá, tomando pequeños tragos de whiskey. Y es que esta idea, tal vez explotada, llega a nosotros con la mirada de un excéntrico Jim Jarmush que en ese entonces ya había decidido pasar del blanco y negro al color.

Y bien, la película cuya duración es de 105 minutos sigue la misma línea jarmushiana de sus anteriores propuestas. Esa inactividad en sus escenas, donde sus personajes se suspenden en la nada, reflexionando acerca de su presente y cuestionando su pasado y su futuro. Si bien, su protagonista ya no es el resentido social sino un "exitoso empresario". Una mirada melancólica, nostálgica que se plasma con gran maestría en el rostro de un Bill Murray que se mueve en su ambiente natural. Los gestos siempre dicen más que las palabras, el más leve movimiento de una ceja dice mucho más que cualquier discurso que pudiera decirse.

La película tiene una trama simple, no se sabe si etiquetarla en comedia, drama, road movie o algún híbrido que no termina por cuajar. Lo que no se puede achacar es que te deje carente de emociones, ya sea alguna sonrisa, una proclamación de indignación o el completo rechazo. Llena de excentricidades, el guión del director de Stranger then paradise conduce a Don(Murray) por una suerte de viaje en cinco puntos. Y es allí donde vemos la madurez de la película.

A través de una carta donde una ex-amante anónima le dice a Don de la existencia de un hijo suyo, y no sólo eso, sino que anda buscando al papá. La rutinaria vida se rompe, ese estado de conformismo y total indiferencia se precipita hacia un abismo, inducido por el vecino y amigo de Don-lo contrario a la vida de éste- que planea el viaje con tal de darle la ilusión o abrirle los ojos a su amigo sobre el mundo emotivo. Así, Don viaja en avión y carro, para toparse con 5 de las posibles madres de su hijo.

En clave detectivesca, en busca de signos que pueden revelar el misterio, Don se embarca en 5 aventuras que involucran diferentes temáticas. Su viaje y según el final, se puede interpretar como algo iniciático, una búsqueda de algún santo grial que le dé un motivo al levantarse al día a día. Aunque esto se da más bien de forma velada, con la mirada lacónica de Murray que ofrece frialdad al por mayor, aunque también una emoción enclaustrada y prisionera.

Las amantes, conformadas por un elenco espectacular-Sharon Stone, Julia Delpy, Tilda Swinton y Jessica Lange- aportan una experiencia en el -inútil- viaje de Don. Cada una, a su manera, una flor rota, funiconal metáfora. El final, con un travelling circular, en movimientos que pudieran sentirse hasta subjetivos, sólo alzan la tensión y la mirada de un Murray totalmente perdido, viendo hijos en cualquier niño.

La música en Jarmush siempre ha sido algo esencial, así como la fotografía. Y en esta cinta, no defrauda, la fotografía es sensacional, con encuadres preciocistas que hacen cavilar al espectador. La música corre a cargo de varios grupos, entre los que destaca la música etiope-una clase de afrojazz-, y los temas There is an end de The greenhornes& Hooly Golightly y el tema más conocido de los Brian Jonestown Massacre.

En conclusión una película sencilla, profunda y directa aún envuelta en ese aire de vanalidad que puede parecer al leer la trama. Una joyita independiente, que si bien, la más accesible en la filmografía de su director, no deja de perder ese sello auténtico de Jarmush. Altamente recomendable.

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