miércoles, 4 de noviembre de 2009

La ruleta rusa



Dicen que la muerte es una cuestión de suerte. No sabría qué decir. Me acuerdo que vi esta película hace un año y todo el tiempo estuve con las uñas en la boca. 13 Tzameti(2006) es la ópera prima de Gela Babluani, director georgiano radicado en Francia. En ésta nos lleva a un paseo por los derroteros de la muerte, a la confabulación determinista que a veces se ríe de nosotros con ironía e incluso una sonrisa burlesca.

13 es más que una película de acción o un thriller, es una película de atmósferas, donde lo importante no es lo que va a pasar-el guión es muy, muy predecible- sino cómo va a pasar. Para esto se vale del blanco y del negro que asfixian, de unos movimientos de cámaras elegantísimos, de preciocismo y de efectividad-nunca efecticismo- a la hora de rodar. La historia nos habla de Sebastian, un inmigrante que hace trabajos pequeños en las casas para mantenerse y que, por azares del destino se encuentra una carta de su difunto jefe. En ese punto es donde empieza la verdadera fuerza de la película.

Metido en un juego en el que nunca quiso estar, Sebastian conoce los juegos perversos de una élite adinerada que hace de pobres almas en pena sus juguetes y donde sus vidas no valen nada. Vulgarizan la muerte al punto de hacerla depender de una lámpara.

Babluani estiliza la violencia, pero contrario a la moda tarantinesca; lo hace de una forma distinta, tensa cada plano con la espera de la acción, como si fuera el ojo del huracán, no vemos secuencias donde la cámara siga o persiga, simplemente somos vouyeristas ávidos de violencia, bebedores de la angustia de los pobres diablos que se enfrentan a esa perversidad de juego. En cierto sentido, el director georgiano toma el estilo de Michael Haneke, que no muestra sino insinúa: no nos hace simples espectadores sino que nos hace cómplices de la acción.

El desenlace como toda la película es predecible, no sin antes darnos el tema del determinismo y las sincronías tan abundantes en esta vida. Así, a ritmo lento y con frases como "Schopenhauer es tu ancestro, sólo hay una vida sólo una muerte", la película cumple su cometido que no es otro que incomodar al público, despertar esa angustia , toda la película es un tour de force para nuestras emociones, intensificadas por el sonido seco de los gatillos...

1 comentario:

  1. Saludos. He dejado un mensaje más extenso en el otro blog, no sé cual veas primero.

    Saludos y seguiré leyendote.

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