domingo, 17 de octubre de 2010

In the mood for love




Mi película favorita. Por todo lo que representa, por todo lo que hace, por todo lo que es. Los ralentís casi exagerados, el uso del Yumeji's theme hasta el paroxismo, los boleros cantados por Nat King Cole. Los fuera de escenas tan sugerentes, el humo del cigarro que representa la temporalidad. Los encuadres vouyeuristas buscando el lugar esencial de una realidad que nunca parece concretarse. Un genial Tony Leung que pese a no decir en palabras muchas cosas y con su semblante casi lacónico logra una caracterización brutal, más allá de lo natural, de lo humano.

Pero sobre todo Maggie Cheung. Con su cara angelical, con sus manierismos, con sus ojos recelosos, por su voluntad a la soledad con su fuerza moral que la arrastra al infierno. Historia de espejos, de fractales, de matices intensos que se paladean aún meses y años después de verla. Historia de juegos de identidades, casi laberínticas, casi ciegas de pasión, de retención, de amor discriminado.

Wong Kar Wai obliga al desnudo del espectador con el desnudo de sus personajes. No se puede observar como una película más, con la cabeza atada al pecho. Se debe ver con el corazón en la mano y la sangre de éste goteando por todo el piso, con las lágrimas incesantes, con la piel queriendo y deseando amar.

Porque es aquí donde nace la memoria, la nostalgia, la melancolía. Aquí es donde el pasado gana su fuerza eterna de ser el mejor tiempo o más bien, el único tiempo por el que vale vivir. Cada mirada cruzada a la nada, como si la disonancia fuera la ley de la vida, cada gesto corporal contiene una carga de emociones imposibles de describir con palabras, porque la vida no es palabra, no es verbo, no es sólo voz. Y ya cuando sumergidos en una melancolía impenetrable, casi asfixiante, nos viene un golpe que es muerte por su cruda realidad: la desilusión como ente y motor de nuestra existencia. La desilusión como el deceso de nuestros sueños y de nuestro futuro.

Sólo queda vivir en la huida constante y paradójicamente en el pasado absorbente.